Embajada de Noruega en Argentina deja sin cobertura médica a noruego con cáncer terminal en medio de la pandemia

Por primera vez, un embajador en Argentina, Lars Vaagen, decide no adelantar los gastos de internacion de tratamientos de cáncer, que luego son reembolsados por Helfo (agencia nacional noruega de salud), a un ciudadano noruego con cáncer terminal.

Esta práctica de adelantar gastos médicos para ciudadanos noruegos miembros del Folketrygden (sistema de seguridad social noruego) se venía desarrollando en esa embajada durante más de 30 años.

Los hechos

Arne Working at age 14

Mi padre, Arne Benjaminsen, es originario de Øksnes, Noruega. Trabajó como marinero en barcos noruegos alrededor del mundo, y está radicado en Argentina hace varios años. Al estar radicado en Argentina y ser miembro del Folketrygden, sus gastos médicos eran pagados por la Embajada de Noruega, y luego reintegrados a la Embajada por Helfo. Miembros del Folketrygden en el exterior tienen derecho a tener sus gastos médicos cubiertos por Helfo. Por ejemplo, pueden ir al médico o comprar una medicina, y luego enviar un formulario a Helfo pidiendo el reembolso. Como algunos gastos médicos son muy costosos, estos se tornan imposibles de pagar en forma particular aún sabiendo que son reintegrados en su totalidad por Helfo, dejando a la deriva a aquellas personas que no cuentan con el dinero para pagarlos. Esta situación se vuelve crítica en casos como hospitalizaciones o tratamientos relacionados al cáncer, donde la atención médica es necesaria con rapidez. Debido a esto, históricamente, la embajada noruega en Argentina tenía un acuerdo con un hospital en Buenos Aires, el Hospital Alemán.. De esa manera, miembros del Folketrygden podían ser tratados ahí, y luego la embajada se encargaba de gestionar el reintegro ante Helfo en su nombre.

En Agosto del 2020, la cónsul noruega Mona Budal envió un email expresando que, debido a la pandemia, la embajada estaba trabajando con menos personal y desde su casa, por lo que decidieron cancelar servicios que no consideraban esenciales

La embajada noruega en Argentina no considera la salud de ciudadanos noruegos en el exterior durante una pandemia una tarea esencial. En el email, Mona Budal dijo que a partir de ese momento concluiría el acuerdo con el Hospital Alemán (en el medio del invierno argentino, cuando los casos de COVID-19 se estaban disparando en ese país). Desde ese día, la embajada decidió que lo único que los ciudadanos noruegos iban a tener cubierto en ese hospital eran hospitalizaciones, ya que, según la cónsul, “entendemos que puede ser difícil afrontar el gasto elevado por más que luego se reembolse”.

Mi padre fue hospitalizado con COVID-19. Estando él internado en la Unidad de Terapia Intensiva, en Diciembre 14, la cónsul volvió a enviar un nuevo email diciendo que dejarían de cubrir los gastos médicos, incluyendo internaciones Diez días después, en Diciembre 24, al entender la gravedad de la situación, la cónsul envió otro email diciendo que iba a prolongar la práctica de adelantar los gastos médicos. Finalizó el email expresando que “les mantendremos informados acerca de hasta cuando tendrá validez esta excepción”.

Esta fue la última comunicación que habíamos tenido de parte de la embajada. El 23 de Febrero de 2021, estando mi padre en nuestra casa, se descompensó. Lo llevamos en ambulancia al Hospital Aleḿán, considerando que la última comunicación que habíamos tenido de parte de la embajada era que los gastos médicos relacionados a su tratamiento por cáncer estaban totalmente cubiertos por la embajada.

En la recepción del hospital nos informaron que la embajada no iba a cubrir los gastos. Como dije, en este punto la última comunicación que habíamos tenido de parte de la embajada era el email donde se indica que sus gastos médicos iban a estar cubiertos. Fue después de arribar al hospítal que nos enteramos que la embajada había dejado sin efecto ese email, sin nosotros haber sido notificados de antemano por la embajada o el hospital.

Como mi padre no está cubierto por la embajada, debimos internarlo de forma particular en el hospital. Para poner en contexto, pagar una internación de forma particular en la unidad de cuidados intensivos cuesta alrededor de 6 millones de pesos argentinos (alrededor de 600.000 coronas noruegas) por mes. Mientras que a las embajadas, el hospital les cobra la mitad. Sólo después de haber pagado un depósito mínimo de 100.000 pesos argentinos (alrededor de 10.000 coronas noruegas), mi padre fue admitido en el hospital.

Es importante aclarar que el hospital, al tener un acuerdo por tantos años con la embajada, le cobra todos los tratamientos a un costo mucho menor que a un paciente que se atiende de forma particular. Por ende, el gasto para Helfo, que es de dónde termina saliendo el dinero, es mucho mayor si los pacientes se atienden de forma particular que si se atienden mediante la embajada. La decisión del embajador Lars Vaagen de dejar sin cobertura médica de un día para otro a ciudadanos noruegos bajo tratamiento médico, significa un aumento innecesario del gasto de dinero de los contribuyentes noruegos.

Mi padre no cuenta con otra alternativa. No puede ir a un hospital público ya que por el momento están colapsados con pacientes con Covid. Tampoco puede contratar un servicio de medicina prepaga, ya que en Argentina no aceptan inscribir a personas mayores con enfermedades preexistentes y hospitalizaciones recientes.

Aunque sabemos que Helfo reintegraría en su totalidad los gastos relacionados a hospitalizaciones y cáncer, mi familia no tiene el resto del dinero que pide el hospital, por lo que no podría continuar ahí si la embajada no hace honor al email que enviaron el 24 de diciembre.

Al estar sus gastos médicos cubiertos por tantos años por la embajada, se generó una expectativa justificada de atención médica directa. Es un derecho adquirido que no puede ser eliminado, y mucho menos en el medio de una pandemia y ante el diagnóstico de cáncer terminal que presenta mi padre. En particular, la embajada se había comprometido por escrito a adelantar los gastos por el tratamiento que mi padre necesita por su cáncer, pero no lo cumplió.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, que puede ejercer autoridad sobre la embajada para que cumpla con lo que se habia comprometido por escrito, tampoco hizo nada para ayudar. Guro Markussen Løvaas, subdirectora en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, se desentendió del pedido de ayuda para asistir a mi padre, avalando lo decidido por el embajador Lars Vaagen, alegando que, según la ley, el afiliado debe pagar primero y luego pedir el reintegro ante Helfo, ignorando la historia completa del caso. Además, esta ley no es igual para todos. Silvia Faist, encargada de relaciones con embajadas del Hospital Alemán, nos informó que el embajador Lars Vaagen es quien decide qué ciudadanos noruegos están cubiertos en ese hospital por la embajada y quienes no. Por ejemplo funcionarios cuyos sueldos rondan las 80.000 coronas noruegas por mes, pueden atenderse en ese hospital sin tener que pagar sus gastos por adelantado. Los mismos funcionarios que pretenden que jubilados con un sueldo básico paguen todos sus gastos de forma particular, sin considerar las circunstancias del caso.

Debido a la decisión de la Embajada, que no se nos fue informada de antemano, el hospital dejará en la calle a mi padre pronto, lo cual precipitaría un desenlace fatal, en vez de permitirle morir en dignidad en un hospital con los ciudados paliativos que necesita y merece. Es una situacion muy injusta, considerando que trabajó muy duro en barcos de Noruega durante décadas y ahora, que necesita atención médica en su condición terminal, funcionarios de su país le niegan la asistencia a la que tiene derecho y necesidad de acceder.

Ante el inminente desenlace, si la situación no cambia, iniciaremos acciones legales contra las partes involucradas por abandono de persona.

Finalizando

Arne at home

Estos eventos fueron muy desgastantes para mi familia. Mi padre es solo uno de los muchos noruegos que luchan por recibir ayuda de un sistema que está cambiando para peor. Si esto le puede pasar a mi padre, le puede pasar a cualquiera. Como hijo, es mi deber asegurarme de que el padre que me dio las mejores oportunidades, tenga la posibilidad de pasar sus últimos días en paz y comodidad. Como seres humanos, es nuestro deber colectivo asegurarnos de que nuestros mayores no estén sufriendo en bancarrota durante sus últimos días. Por eso les pido que se unan y firmen esta petición. Podés ayudar a mi familia a enviar un mensaje al embajador Lars Vaagen de que su grave negligencia no está bien!